Llevaba días pensándolo, escondiendo pastillas, pensando si escribir cartas y tomando pastillas para dormir.
Viví una o dos semanas (no recuerdo con exactitud, hay muchas cosas que no recuerdo) empastillada. No mi mama ni yo ni nadie sabía que hacer conmigo.
Yo tenía un dolor en el pecho que no me permitía ni pensar, ni comer, solo quería dormir y nunca despertarme. Por eso, tomé valor, espere a que mi papá se fuera a hacer las cosas, y me preparé.
Busque una de mis remeras favoritas (que me había regalado mi hno), me corté el pelo a la altura de los hombros y me bañe (porque iba a morir limpia, miren lo que pensaba). Me hice un submarino, le escribí a mi mejor amigo despidiéndome y pidiéndole perdón y me tomé las pastillas.
Mi cuerpo y mi cerebro durmieron por 2 o 3 días. Tuve un sueño (aunque lo sentí muy real) donde mi nonno estaba parado en la habitación donde yo estaba y yo era más chiquita, iba corriendo a abrazarlo pero el solo me decía "Nenita vos tenés que volver, no te podés quedar conmigo, allá te están esperando. Corre" y me desperté toda llena de cables, con un respirador y mi papa tocándome la mano.
Lo cuento y lo revivo, ya no me duele tanto, ya no quiero volver a eso. Me dolió la vida (ahora también, por muchas cosas) y me sigue doliendo, pero mi psiquis es totalmente diferente porque aprendí a trabajar mucho y sobretodo en mi.
Comprobé que soy una tarada que cuando siente amor hasta que no la destruyan voy a dar todo, pero las acciones son más que las palabras.
Está vez tuve la fuerza de afrontar las cosas de otra manera, y porque me hiciste una de las peores cosas que jamás te hubiera hecho ni a vos ni a nadie. Pero entiendo también, que si no te importo cuando casi me muero, ¿Porque te importaría ahora?.
Todavía me duele, me duelen muchas cosas. Pero yo quiero vivir y voy a seguir haciendo todo para estar mejor.
A veces cuesta más, a veces cuesta menos. A veces estoy bien, y a veces angustiada.
Aunque hace cinco años me quise morir, hoy agradezco estar viva.